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Mi experiencia entrevistando a La Ley

Una máquina de sonido, con un engranaje perfecto.

Por Juan Pablo Quiroz

Fotoperiodista chileno

Junto a Shure estamos trabajando en un programa que se llama Animales de Radio, donde ya he podido entrevistar a diversos sonidistas y audiovisualistas, pero también pensamos en que sería una buena idea hablar con los artistas. Fue así como surgió la oportunidad de entrevistar a La Ley, quizás el grupo más importante en la historia del rock / pop chileno. Así, justo para el inicio de su gira mundial, en enero pasado, pudimos concertar una entrevista luego de una rueda de prensa en las que hablaron con todo tipo de medios, incluso radios locales de los pueblos más remotos de Chile. Fue una experiencia muy positiva. Fuimos los últimos en hablar con ellos, y me centré en el escenario de la música actual chilena, que ha cambiado muchísimo en la última década. Efectivamente, el nombre de su tour, “Adaptación”, tiene mucho que ver con eso: lo que pasa hoy no tiene que ver con el Chile de hace diez años, cuando el grupo se disolvió, y cómo ellos tratan de encajar en este nuevo esquema y adaptarse a un nuevo público. Ellos tienen toda la experiencia posible, fueron exitosísimos en Latinoamérica, fueron premiados en los Grammy, y sin embargo tienen el coraje de empezar de nuevo. Es muy admirable.

En la entrevista, los vi muy conectados, muy profesionales, contestaron absolutamente todas las preguntas, fueron muy amables con el tiempo –hablamos casi veinte minutos- y también fueron muy agradables.

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Cuéntenme por qué la gira se llama “Adaptación”.

MAURICIO CLAVERÍA (baterista): Creo que “Adaptación” es un cúmulo de experiencias que hemos tenido no solo a nivel musical y como grupo, sino también individual. Nosotros tres en estos últimos diez años que estuvimos tomando un descanso de La Ley emprendimos diferentes carreras en paralelo y yo creo que todo eso está resumido en el nuevo disco. De alguna forma el juntarte con la banda, volver a tener la química, el modo de vida de las giras, hace indudablemente que haya que adaptarse nuevamente a todo. Creo que de ahí parte el nombre del nuevo material.

La escena chilena ha cambiado un montón durante esta última década.

PEDRO FRUGONE (guitarrista): Curiosamente sí, ha pasado de tener grandes bandas a grandes solistas. Tal vez eso tiene que ver con lo que pasa en general en el mundo en que es más fácil trabajar en solitario y más difícil tener un grupo, especialmente en Chile.

Ustedes están expuestos a varias horas de música en vivo. ¿Hay canciones que todavía los emocione hasta las lágrimas?

BETO CUEVAS (frontman): Hay muchas. Pero también depende del estado de ánimo en que te encuentres y qué es lo que estás viviendo en ese momento. Yo por mucho tiempo me he emocionado con la canción ‘Mentira’, sobre todo cuando viene el coro, que es la parte donde se suelta y donde viene la esperanza, porque el desarrollo de la estrofa es pura angustia, es un sentimiento de culpa muy grande que te destroza por dentro. Después dice ‘mi corazón nunca dejó tu corazón’, y esos acordes progresivos, ascendentes, te excusan y excusan de alguna forma a las personas que se sienten identificadas. Recuerdo que cantaba esa canción casi con un nudo en la garganta, pero eso es bonito también, porque al menos, como intérprete, la vivo siempre. La interpretación no tiene que ser perfecta, pero si el sentimiento es honesto, genera una conexión directa con el corazón de la gente y ahí es cuando sucede la magia y cuando te dicen, ‘la cantaste de una manera, que me salieron lágrimas’. Igual que cuando dejas de cantar y el público sigue cantando, me causa una tremenda emoción. Yo soy bien sensible y también medio llorón en la vida real. No he derramado muchas lágrimas en vivo, pero hay momentos en que se te ponen los ojos cristalinos y eso es muy lindo.

La Ley es un grupo preocupado de todos los detalles, y muy visual. Beto Cuevas, en el escenario, sigue moviéndose como siempre, es muy ágil, un tipo muy atento de su performance. Él canta, grita, llora con el público, es un rock star por donde lo veas. Aparte, el show es increíble, el grupo es una máquina con un engranaje que funciona a la perfección. Se nota que cuidan muy bien su espectáculo y por supuesto su sonido, lo cual puede constatar en primera persona con mi Shure MV88 el pasado 28 de enero.

 

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